jueves, 19 de junio de 2014

FEMINISMO, NO SÓLO COSA DE MUJERES



Cuando hablamos de igualdad entre hombres y mujeres, nos referimos a un término que abarca, no sólo lo referente a lo que las mujeres buscamos conseguir para igualar los derechos y oportunidades de los que los hombres gozan en la sociedad, si no de conseguir que sea la sociedad en su conjunto la que busque conseguir la igualdad real, involucrándose en la construcción de este camino, tanto mujeres como hombres.


En nuestra sociedad, desde la infancia crecemos bajo un manto de estereotipos diferenciados según el sexo, a las mujeres se nos educa en torno a la dependencia, el cuidado y la afiliación, mientras que a los hombres entorno al dominio, la agresión y realización. A las mujeres se nos ha vinculado a los estereotipos de mayor debilidad, de victimización, y a los hombres en el de agresividad y competencia, ambos tipos de estereotipia con connotaciones negativas, cada uno a diferente nivel.


Ante los avances y progresos que las mujeres hemos conseguido y seguimos consiguiendo hacia la igualdad, los hombres se disponen ante estos de diferentes maneras, como son la defensiva, que podemos calificar como de neomachismo; la acomodación, según la cual parece que apoyan los progresos, pero no es así a la hora de la verdad; y por último, existiendo una forma de respuesta más igualitaria.


Todas las personas, tanto hombres como mujeres somos productos del patriarcado, pero dentro de este, ocupamos lugares diferentes, las mujeres el de víctimas y los hombres el de opresores, pero esto no quiere decir que por ello la lucha sea sólo cosa de mujeres por ser las damnificadas, sino que los hombres deben cambiar su papel como opresores, despertando de su estereotipo negativo de agresor y comenzando un nuevo papel más igualitario.


Aún son pocos los hombres que han despertado y se han dado cuenta de la necesidad social de una igualdad, pero existen, y aunque de manera minoritaria, incluso se han organizado y forman parte de organizaciones como la Asociación de Hombres por la igualdad (AHIGE) que en colaboración con Asociaciones de Mujeres a través de contactos como el que tuvo lugar ayer en Valladolid, I Encuentro de Asociaciones de Hombres por la Igualdad con Asociaciones de Mujeres, buscan acabar con los estereotipos machistas que sitúan a los hombres en el lugar de los agresores y culpables, para intentar hacer ver al resto de hombres de la necesidad y conveniencia social de conseguir nuevos modelos de masculinidad, positivos, respetuosos e igualitarios.


Quizás estemos frente a un nuevo tipo de feminismo, en el que ya no solo sea la lucha de las mujeres por conseguir su posición dentro de la sociedad, si no que los propios hombres quieran y luchen por ese nuevo posicionamiento de la mujer a su lado, y no en situación de inferioridad.  Un nuevo humanismo, en el que también tienen cabida las mujeres.


Este sería quizás, otro gran nuevo cuento por escribir, el de mujeres y hombres unidos en busca de la igualdad.



Por cada mujer fuerte, cansada de tener que aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de tener que ser fuerte.


Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo.


Por cada mujer cansada de ser calificada como "hembra emocional", hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y a ser delicado.


Por cada mujer catalogada de poco femenina cuando compite, hay un hombre que se ve obligado a competir para que no se dude de su masculinidad.


Por cada mujer cansada de sentirse objeto sexual, hay un hombre preocupado por aparentar que está siempre dispuesto.


Por cada mujer que se siente atada por sus hijos, hay un hombre a quien se le ha negado el placer de la paternidad.


Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano.


Por cada mujer que desconoce los mecanismos de un automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar.



POR CADA MUJER
QUE DA UN PASO HACIA SU PROPIA LIBERACIÓN
HAY UN HOMBRE QUE REDESCUBRE
EL CAMINO A LA LIBERTAD

lunes, 16 de junio de 2014

"SUPERLOLA" LA SUPERHEROÍNA QUE MÁS MOLA

Entre muchos de los recursos de interés para el desarrollo de una educación no sexista, y como forma de acabar con el típico ideologismo  de princesitas con el que se viene empapando a las niñas, cabe destacar el proyecto coeducativo realizado por el Instituto Andaluz de la Mujer “superlola”, se trata de una guía telemática para trabajar con alumnado de infantil y primaria, para promover la igualdad. Creado por Gema Otero y el diseñador gráfico Juan A. Muñoz, que han dado vida a una heroína a través de un atractivo cuento para los y las más pequeñas.


Gracias a este proyecto, presentado con motivo del 8 de marzo (Día Internacional de la Mujer), Gema Otero ha recibido el premio a la Igualdad 2014 por el Ayuntamiento de la Rinconada.

Merece la pena echarle un vistazo. Aquí os dejo el enlace a la guía, y el cuento “superlola”


Os dejo también el cuento en versión animada, que le hace aún más atractivo. ¡Espero que lo disfruten!

https://www.youtube.com/watch?v=LVAfqiVM9qw

jueves, 12 de junio de 2014

NI SUTILEZAS NI LOS CUENTOS DE SIEMPRE

Érase una vez un mundo en el que mujeres y hombres recibían los mismos tratos, tenían los mismos derechos, eran considerad@s importantes, y no se menospreciaba a nadie… pero no, este no es el cuento que vamos a contar, mejor nos vamos a situar en una realidad menos idílica, más del aquí y el ahora, más real, en la que las mujeres siguen siendo minusvaloradas, siguen sin recibir el mismo trato que el hombre y siguen siendo consideradas menos capacitadas para determinadas tareas.

Hay que reconocer que el concepto y la acción machista ha ido cambiando a lo largo de los años, ya no es tan sumamente manifiesta como lo era antes, ahora no se lleva el declarar abiertamente la misoginia y el desprecio hacia las mujeres que “se salen de su lugar”,  no está de moda alardear de ser el marido que mantiene a raya a su mujer, y se ha puesto más de moda valorar, agasajar y alagar a aquellas mujeres que cuidan a sus hij@s, que tienen la casa como los chorros del oro, y que ponen comida recién hecha en la mesa a la vez que mantienen un trabajo en el que “entretenerse”, y también, está de moda la protección del “fuerte” hombre hacia la “frágil” mujer, así como, alabar a la mujer por sus atributos sexuales.

Supongo que todo lo anterior te ha sonado a todo menos a igualdad. Pues sí, hemos pasado de un machismo manifiesto a un machismo más sutil y encubierto que valora a aquellas mujeres que siguen los patrones tradicionales de mujer, rechazando o creando nominaciones poco agraciadas a aquellas que tienen por costumbre salirse de esa línea históricamente marcada.

Este tipo de sexismo es el sexismo benevolente, este no se basa en la actitud hostil que antaño recaía sobre las mujeres, si no en una actitud sexista que considera a las mujeres dentro de unos estereotipos determinados, el de sensibilidad, delicadeza, dulzura…, roles determinados, el de madre, ama de casa, esposa… pero todo esto de una forma positiva, valorando a aquellas mujeres que siguen dichos patrones y rechazando a aquellas que se alejan de ellos, de ahí que las mujeres se sientan mejor y más mujeres, si actúan de acuerdo a lo que se espera de ellas, lo que se considera ser una buena mujer.

Si seguimos los mandatos de este sexismo benevolente, debemos hacer mención también a un afán paternalista protector que supone que las mujeres, por estar dentro de esos estereotipos de mujeres sensibles, frágiles, dulces… tienen la necesidad de tener un hombre al lado que las proteja, padres, hermanos, maridos…, sin los cuales estarían desprotegidas ante cualquier peligro.

Hablemos también, continuando dentro de este nuevo concepto de sexismo, de la creencia de que las mujeres complementan a los hombres, estas saben cuidar bien de sus hij@s, saben cómo hacer que sus casas estén impecables, cocinar de una manera inigualable, todo lo contrario a los hombres, que tiene más mano para asuntos más importantes, como lo profesional y público, siendo por tanto las mujeres complemento ideal de estas supuestas incapacidades de los hombres.

Y por último, para terminar de situarnos en esta nueva forma de machismo, y concienciarnos más aún si cabe de su existencia, este sexismo benevolente hace de las mujeres el complemento íntimo perfecto para el hombre, además de ser una de las pocas debilidades que puedes oír decir de sus labios, cuántas veces hemos oído la famosa frase de “mi debilidad son las mujeres”.

Pero el machismo moderno no se frena sólo en este trato “positivo” de los hombres hacia las mujeres, si no que se hace más patente en el trato que la sociedad ejerce también con una gran sutileza sobre la mujer, hablamos de determinados puestos de trabajo para los que las mujeres supuestamente son más capaces, diferenciación de sueldos aun realizando las mismas funciones, más dificultad al encontrar empleo, del trato hacia la mujer por parte de personas públicas que por no pecar de machista, prefiere no hacer alarde de su supuesta inteligencia (independientemente de los motivos ocultos que lleven a dichas afirmaciones, ya que parece que la igualdad nunca ocupa el primer plano), de la publicidad sexista (que incluso se atreve con la erotización de la infancia), el resto de medios de comunicación, incluso la propia constitución, esa tan famosa que parece que es el eterno mandato a seguir en lo que conviene.

Por todo lo dicho anteriormente, propongo hacernos un poco más critic@s ante los actos machistas encubiertos, ser conscientes de que aún hay muchos cuentos que construir, y este es aquel que busca hacernos conscientes de que ninguna mujer merece ni un acto sutil de rechazo.



Érase una vez… personas.







miércoles, 11 de junio de 2014

LA MAGIA EN EL USO DE LAS PALABRAS

Hablar, lo que se dice hablar, es una capacidad propia de los seres humanos, y a no ser por la existencia de alguna deficiencia o situación de discapacidad que impida desarrollar dicha capacidad con normalidad, esta, está en la mano de todo el mundo.


Pero en donde voy a poner el punto fuerte es en la importancia de otra capacidad que también está en la mano de todas las personas, pero que por desgracia, no muchas echan mano de ella. Esta es la capacidad de hablar haciendo un buen uso de la palabra,  y no me refiero al de no cometer errores fonológicos o gramaticales, o utilizar palabras mal sonantes, que también entran dentro de una buena utilización del lenguaje, pero que no es el punto fuerte donde quiero poner la tilde. Este uso al que me estoy refiriendo es aquel que se centra en un lenguaje que no tenga intenciones ocultas contra ninguna y ningún miembro de la sociedad, que trate a todas las personas por igual, sin ningún tipo de discriminación, y que no cree un uso genérico del lenguaje que sólo abarque a una parte de la sociedad o utilice formas que invisibilicen a la mujer, ya que lo que no se nombra, no existe.

El lenguaje se ha ido creando a lo largo de años y años de historia, y como todos y todas conocemos, sobre todo en el caso de todas, la situación de las mujeres en la sociedad se ha basado en una continua subordinación femenina y superioridad masculina, lo cual se deja palpar en el lenguaje que usamos diariamente para comunicarnos.

Ahora bien, y si el lenguaje ha evolucionado en esa dirección durante tanto años, ¿Por qué no guiamos esa evolución en una dirección distinta? ¿Por qué no comenzamos a construir un lenguaje más igualitario? Pues bien, aunque muchas veces escuchemos eso de, pero qué más da, si sabemos que niños engloba a ambos para que vamos a decir niños y niñas. Pues quizá para muchas personas esta no sea una razón de peso, pero todo aprendizaje comienza por el lenguaje y si desde la enseñanza de este se empieza a crear desigualdad, a invisibilizar el sexo femenino dando mayor importancia al masculino, que luego no nos sorprenda que muchas niñas y mujeres sigan colocándose en situación de inferioridad frente al hombre, aunque sea de manera no consciente, y sólo por la “pequeñez” de un uso sexista del lenguaje.

Pero hay una buena noticia, y es que es posible cambiarlo, y sí, está en nuestra mano. Por todo esto, desde esta reflexión pretendo animar a todas las personas a hacer un uso más igualitario del lenguaje, evitando un uso  sexista, ya que en nuestras manos esta ir desarrollando y haciendo evolucionar nuestro lenguaje hacia una mejor dirección, creando un crecimiento que mejore la sociedad en que vivimos y que nos una como personas que somos indistintamente del sexo al que pertenezcamos. Es una responsabilidad de toda la sociedad, no cuesta demasiado esfuerzo, y merece la pena.


Construyamos un nuevo mundo, en el que las mujeres se sientan iguales y presentes en algo tan básico como es el uso de la palabra….