jueves, 18 de diciembre de 2014

LA CRISIS ECONÓMICA Y LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

Actualmente nos encontramos en un situación clara de retroceso en el avance hacia la igualdad. Primeramente, hay que hablar en el grado correcto de gravedad que la violencia hacia las mujeres conlleva, teniendo, por tanto, que abandonar esa antigua calificación de crimen pasional o violencia doméstica o incluso, de género, ya que se trata de un acto de terrorismo hacia una parte concreta de la sociedad, que son las mujeres, dando así, un mayor realismo a su importancia, y a su consideración como problemática social, dejando de ser algo personal y familiar, pasando a ser algo político y que nos concierne a la humanidad en su conjunto.

En los últimos años, debido a la crisis económica que venimos sufriendo, junto al aumento evidente de los crímenes contra mujeres, se ensambla una disminución del presupuesto público, y una priorización de este que no antepone como preferente la eliminación de la violencia hacia las mujeres, decreciendo tanto en número, como en cuantía económica las ayudas recibidas desde la administración pública a las organizaciones que apoyan a las víctimas. Esto supone, por tanto, menores posibilidades de desarrollar medidas y recursos que apoyen la lucha contra la desigualdad de género, y contra la violencia que a ella se asocia, desde espacios en los que las mujeres víctimas se sienten más arropadas y cercanas.



Además, a esta disminución de la ayuda por parte de la administración pública, hay que sumar que esta crisis no sólo afecta en materia económica y social, sino también familiar, ya que donde hay problemas económicos, muchas veces, vienen asociadas presiones, conflictos y situaciones  que pueden derivar en violencia dentro de la familia, de ahí, que se hace más necesario, si cabe, un mayor apoyo en medidas de erradicación de dicha violencia, lo cual va en contraposición a la disminución de apoyos al tercer sector, el cual actúa llevando a cabo dichas medidas de erradicación.

Es difícil aunar fuerzas para la eliminación de una violencia que atenta contra la integridad de la mitad de la población mundial, sobre todo, cuando las acciones se encaminan únicamente a responsabilizar a la víctima de la solución, con caminos como la denuncia, más aún, cuando se olvida que dicha denuncia no da resultados si no hay actuaciones más allá de ella. Hay que velar, porque desde todos los campos se involucren para cortar de raíz este problema. Esto se consigue a través de una educación que cree una conciencia de igualdad entre mujeres y hombres desde todos los ámbitos de una sociedad, de una manera transversal. Dicha educación no aparece por sí sola, es necesario que venga acompañada de una formación en igualdad de aquellas personas encargadas de transmitirla, ¿Cómo educar en igualdad sin haber recibido las bases para hacerla llegar? y, ¿cómo conseguir estos objetivos educativos si tampoco la educación es prioridad presupuestaria?

Para concluir, quiero dejar clara mi postura, en cuanto a la necesidad de que tome importancia la descentralización de responsabilidad de las mujeres como solucionarias de la situación de violencia, centrándose más en la educación y difusión de modelos y estereotipos no sexista e igualitarios, y en la realización de acciones para el cambio de conductas violentas de los agresores como responsables únicos de la situación.


viernes, 3 de octubre de 2014

MUJERES SORORAS

Muy desconocida, pero muy necesaria de evidenciar y entender, sobre todo por parte de las mujeres, es la palabra sororidad. Podemos entenderla como acción de unión, como hermandad y solidaridad entre hermanas, entre mujeres. 

Marcela Lagarte, feminista y antropóloga mexicana, ya dijo que, "la alianza de las mujeres en el compromiso es tan importante como la lucha contra otros fenómenos de la opresión, y por crear espacios en que las mujeres pueden desplegar nuevas posibilidades de vida".

Cuantas veces las mujeres hemos oído eso de que somos malas entre nosotras, hemos vivido, hemos sentido muchas veces sentimientos de competencia entre nosotras, como si hubiera una lucha inconsciente por ser la mejor o estar en el primer puesto dentro del grupo de amistades o de trabajo. Que triste es aquello, que en cuanto una mujer se acerca a tu pareja, sea cual sea su intención, ya estamos de uñas y de nuestra boca no sale ni una palabra bella hacia ella, y si nuestra pareja nos es infiel, la mayor culpa se la echamos a aquella que se ha atrevido a cautivar a tu chico. Que interiorizado tenemos esas criticas, o esos insultos que a veces propiciamos a aquella mujer que viste de tal manera o que actúa de tal forma, que ha mantenido relaciones con muchos hombres, y por ello es una guarra, cuando un chico es para los demás de su género un tío que sabe como cautivar a las mujeres y un modelo a seguir. Esa tendencia, a que cuando una mujer adquiere un puesto de importancia en un trabajo, o una buena calificación en un examen, uno de los primeros comentarios que se nos ocurre es preguntarse con quien se ha acostado. Nos hemos acostumbrado a una lucha constante entre nosotras, esa frase de "mujeres juntas ni difuntas" mero mito para mantener una separación entre mujeres. ¿Por qué rivales? ¿Porque competimos? Cuando existe una competición, se crea la necesidad imperiosa de alcanzar el primer puesto en algo, ¿Y en este puesto? ¿Ser la primera para que?, únicamente, por ser la primera ante los ojos de los hombres, ser la más guapa, la más interesante, el mejor partido... todo ello, no es más, que una rivalidad creada en un mundo de hombres, para ser la primera antes los ojos de estos. 

La sociedad nos ha enseñado una tendencia a odiarnos, a ser enemigas, a que no nos unamos como forma de evitar que nos hagamos fuertes, como otra forma de opresión y control.

Es necesaria una concienciación de la importancia de la sororidad, de no culpabilizarnos y humillarnos por ser o vestir o actuar de cierta manera, no somos zorras por decidir salir con minifalda y escote, no somos mojigatas por no llevarlo,  por maquillarnos, por ser simpática, por no serlo. Estamos ante continuo análisis, esta sociedad pone siempre la critica ante las mujeres, estamos bajo presión constante.

Debemos de dejar de ponernos trabas nosotras mismas, porque suficientes son ya las piedras que la propia sociedad nos pone en el camino. Aprendamos a querernos, aprendamos a valorarnos, y aprendamos a unirnos y apreciarnos como mujeres que somos, porque todas somos diferentes, pero mujeres al fin y al cabo, mujeres a las que nos ha tocado vivir en una sociedad en la que muchas veces se nos discrimina por serlo, se nos agrede, se nos viola, se nos mata. Si nosotras no nos unimos para combatirlo, para no caer en la trampa de seguir el juego a una sociedad que nos quiere como enemigas, ¿quien lo va a hacer?

A lo largo de la historia, los cambios que se han conseguido en los derechos de las mujeres han sido gracias a esa unión, a esa fuerza compartida por luchadoras, con el objetivo de conseguir mejoras sociales de las que beneficiarnos todas nosotras.

Os invito de esta forma a que os guiéis más por una conciencia de unión como mujeres, apoyándonos para ir eliminando las barreras que se nos interponen de una manera conjunta, porque la unión hace la fuerza y rompe barreras. Unámonos mujeres, porque nosotras, todas, somos especiales, y quien mejor que nosotras para mostrarlo al mundo.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

VALLADOLID NO SE RINDE #MachismoDimisión

La Asamblea de Mujeres de Valladolid sigue funcionando y trabajando para revindicar que no podemos permitir que un alcalde machista siga en el poder de una ciudad. 

No se trata sólo de unas palabras malintencionadas, o dependiendo de quien lo diga "malinterpretadas", si no una frivolización de actos de violencia de género, cuando dicha violencia a lo largo del año se lleva demasiadas vidas de mujeres. Necesitamos altos cargos cuya determinación contra la violencia de género sea la movilización de políticas y de acciones que tengan como fin acabar con esta violencia desde aquellos que la llevan a cabo, no culpabilizando a las mujeres de tales actos. Por ello el día 25 de septiembre se llevará a cabo una manifestación en contra de la violencia de género y por la dimisión de un alcalde machista.


El manifiesto de dicha movilización es el siguiente:

MANIFIESTO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO. ALCALDE DIMISIÓN


La Asamblea de Mujeres de Valladolid, nos hemos manifestado hoy, para exigir la dimisión del Alcalde de Valladolid, León de la Riva, y para solidarizarnos con las víctimas de violencia de género y sus familias.


En lo que va de año 67 víctimas de la violencia de género, han sido asesinadas y en nuestra ciudad, recientemente ha ocurrido una violación, un caso de abusos a una menor en un parque y varias agresiones sexuales. Sabemos que la violencia de género se mantiene porque no tiene el rechazo social que se merece.


Toda víctima de violencia de género precisa de solidaridad y apoyo porque además del sufrimiento al que le somete su agresor, el calvario por el que tiene que pasar desde el momento en que se decide a denunciar las eleva inmediatamente a la categoría de “valientes”. De hecho según fuentes solventes, solamente un diez por ciento de las víctimas se atreven a formular denuncia.


El Alcalde de Valladolid con sus horribles palabras formuladas hace unos días, en relación a las agresiones sexuales divulga la idea de que las denuncias de las mujeres por agresiones sexuales no son creíbles, culpabilizando a las víctimas. Como máximo representante de la corporación municipal de Valladolid, da un respaldo social a la violencia de género.
Por eso EXIGIMOS SU DIMISIÓN.


El Comité de Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW ) ha condenado al Estado Español por identificar en las instituciones, jueces y fiscales prácticas benevolentes o hacer oídos sordos, o vista ciega antes las agresiones y los agresores. Y ratifica la obligación que tiene el Gobierno de “investigar la existencia de fallos, negligencia u omisión que dejen sin protección a las víctimas de violencia de género.


Las Instituciones y los poderes públicos tienen que garantizar el poder vivir y transitar por las calles y caminos de nuestras ciudades en plena libertad y con garantía de seguridad, mientras desterramos entre todos y todas y de manera definitiva, la violencia contra las mujeres.
Para todas las personas que luchamos contra la violencia de género, y en particular para las mujeres, es una ofensa que siga siendo Alcalde de Valladolid. Por eso EXIGIMOS SU DIMISIÓN.


En definitiva, una vez más el Alcalde, en lugar de estar denunciando y solucionando la situación de incremento de la violencia de género, la está alimentando.





La violencia contra las mujeres, sea del tipo que sea, constituye un delito, contribuye a mantener sojuzgadas y subordinadas al conjunto de las mujeres, deteriora la convivencia social y en definitiva atenta contra la paz y la vida democrática.


Desde las instituciones se divulgan ideas que potencian y fomentan las conductas machistas y patriarcales, haciendo apología de la violencia de género.

No podemos permitir que desde el poder se sigan manteniendo conductas como estas que son una clara apología de la violencia de género.


Por todo ello:

* EXIGIMOS LA INMEDIATA DIMISIÓN DEL ALCALDE.


* EXIGIMOS QUE SE ACABE CON LOS RECORTES EN LAS POLÍTICAS CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.


* EXIGIMOS QUE SE ACABE CON LOS RECORTES EN LAS POLÍTICAS DE IGUALDAD.


* EXIGIMOS que se retiren las indignantes e intolerables “recomendaciones” del Ministerio del Interior para evitar las violaciones y reclamamos a los poderes públicos su obligación de trabajar efectivamente en todos los frentes por la consecución de una Sociedad libre de violencia machista donde el Derecho de las mujeres a vivir una vida libre de violencia machista sea una realidad.


LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GENERO CONTINUA.





Valladolid a 25 de septiembre de 2014